En 2025, las empresas que operan en Europa deben rendir cuentas no solo en lo financiero, sino también en lo ambiental y social. La Corporate Sustainability Reporting Directive (CSRD) obliga a reportar con transparencia el impacto de la actividad en términos de sostenibilidad. En este contexto, la renovación del parque tecnológico plantea un reto: ¿cómo demostrar al auditor que los ordenadores que se sustituyen no generan residuos electrónicos, sino que entran en un ciclo de segunda vida? Este artículo explica cómo preparar evidencias claras y auditables para cumplir con los requisitos.
Qué exige la CSRD en materia de sostenibilidad
La CSRD establece que las empresas deben reportar siguiendo los European Sustainability Reporting Standards (ESRS). Estos estándares incluyen información sobre uso de recursos, gestión de residuos y economía circular. En el ámbito de IT, la expectativa es que las compañías justifiquen qué ocurre con los dispositivos retirados, cómo se minimiza la generación de residuos y qué porcentaje se destina a reutilización, reciclaje o reacondicionamiento.
El problema de los residuos electrónicos
Los RAEE (residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) son uno de los flujos de desecho que más crecen a nivel mundial. Cada PC desechado de forma inadecuada contribuye a la contaminación y desperdicia materiales valiosos como metales raros. Por ello, demostrar que los equipos reciben una segunda vida no solo es un requisito de cumplimiento, sino también una práctica alineada con los criterios ESG y con la estrategia de sostenibilidad de cualquier empresa responsable.
Cómo dar segunda vida a los PCs
Existen múltiples formas de garantizar que los ordenadores retirados de la empresa no acaben como residuos:
- Reacondicionamiento: los equipos se limpian, actualizan y se preparan para un nuevo ciclo de uso.
- Reutilización interna: dispositivos de alto rendimiento se reasignan a puestos menos exigentes.
- Donaciones a ONGs, escuelas o proyectos sociales, generando impacto positivo.
- Reciclaje certificado de componentes cuando la reutilización no es posible.
Lo importante es que cada salida del inventario esté documentada y trazada, de forma que pueda presentarse al auditor.
Evidencias para el auditor CSRD
El auditor solicitará pruebas objetivas que acrediten la gestión responsable de los PCs. Algunas evidencias recomendadas son:
- Certificados de borrado seguro de datos (ej. estándares como Blancco o NIST).
- Certificados de reacondicionamiento emitidos por el proveedor.
- Albaranes y contratos de entrega a entidades sociales o recicladores autorizados.
- Informes de trazabilidad con número de serie, destino y estado de cada equipo.
Estas evidencias permiten demostrar de manera clara al auditor que no existe un flujo de residuos oculto y que la compañía cumple con la economía circular.
Métricas y reporting recomendados
Para que el informe CSRD sea robusto, conviene definir métricas específicas sobre el ciclo de vida de los PCs:
- Porcentaje de equipos reutilizados frente al total renovado.
- Porcentaje reciclado con certificación oficial.
- Toneladas de RAEE evitadas gracias a segunda vida.
- Emisiones de CO₂e evitadas calculadas por unidad.
Estas métricas deben integrarse en el apartado de gestión de recursos y residuos del reporte CSRD y ser verificables.
El papel de los proveedores tecnológicos
Elegir un proveedor tecnológico con servicios de reacondicionamiento y trazabilidad es clave para simplificar el cumplimiento. Los proveedores especializados ofrecen informes estandarizados, gestionan el borrado de datos, reacondicionan los dispositivos y certifican el reciclaje de los que no pueden prolongar su vida útil. De esta manera, la empresa no solo cumple con la normativa, sino que también reduce riesgos legales y reputacionales.
Suscripción y DaaS como estrategia circular
El modelo de Device as a Service (DaaS) o suscripción a ordenadores aporta una ventaja adicional: incorpora la segunda vida como parte del contrato. Cuando un PC se retira, el proveedor se encarga de reacondicionarlo, revenderlo o reciclarlo con trazabilidad certificada. Esto libera a la empresa de la carga administrativa y garantiza que el auditor CSRD reciba la documentación necesaria. Además, al trabajar bajo un esquema de suscripción, se evita el riesgo de acumular equipos obsoletos en almacenes.
Ejemplo práctico de renovación responsable
Imaginemos una empresa de consultoría con 500 empleados que renueva su parque cada tres años. En lugar de desechar los equipos antiguos, los entrega a un proveedor DaaS que emite un informe de trazabilidad indicando:
- 300 equipos reacondicionados y revendidos con garantía.
- 150 donados a proyectos educativos locales.
- 50 reciclados de forma certificada.
El informe cuantifica además que se evitaron 10 toneladas de RAEE y 25 toneladas de CO₂e. Con esta información, la empresa presenta un reporte sólido en su memoria de sostenibilidad, validado por el auditor.
Conclusión
“Renovar sin residuos” ya no es un lema aspiracional, sino una exigencia legal bajo la CSRD. Demostrar la segunda vida de los PCs es fundamental para superar la auditoría, proteger la reputación y cumplir con los criterios ESG. Con procesos de trazabilidad, métricas claras y el apoyo de proveedores especializados —incluyendo modelos de DaaS—, las empresas pueden renovar su parque tecnológico con seguridad y demostrar que contribuyen a una economía circular real.





