El lanzamiento de Windows 11 supuso un cambio importante en la estrategia de Microsoft. A diferencia de versiones anteriores, esta actualización requiere cumplir con condiciones específicas de hardware para poder instalarse. Entre ellas destacan el uso de TPM 2.0 y procesadores modernos como los Intel de 8.ª generación o equivalentes en AMD.
Estos requisitos han generado debate entre usuarios y empresas, ya que dejan fuera a millones de dispositivos relativamente recientes. Sin embargo, Microsoft defiende que estas limitaciones se deben a razones de seguridad y rendimiento, buscando un ecosistema más protegido frente a ciberamenazas.
¿Qué es el TPM 2.0 y por qué es obligatorio?
El TPM (Trusted Platform Module) es un chip de seguridad que se encarga de almacenar claves criptográficas, proteger contraseñas y garantizar que el sistema arranca de forma segura. La versión TPM 2.0 es un requisito indispensable para instalar Windows 11.
Gracias a este módulo, funciones como BitLocker, Windows Hello y la cifrado avanzado pueden operar con mayor solidez. Aunque muchos equipos modernos ya incluyen el TPM integrado en la placa base, algunos usuarios deben activarlo desde la BIOS, ya que a veces viene deshabilitado por defecto.
Procesadores compatibles: Intel 8.ª generación y AMD equivalentes
El segundo requisito polémico es la limitación de CPUs. Microsoft exige como mínimo un procesador Intel de 8.ª generación o equivalente en AMD (Ryzen serie 2000 en adelante). Esto significa que miles de ordenadores con chips de 6.ª o 7.ª generación, aunque potentes y funcionales, quedan fuera de la actualización oficial.
La justificación de Microsoft se centra en el soporte de instrucciones modernas, mayor eficiencia energética y optimización de procesos relacionados con seguridad. Esto también asegura una mejor experiencia con aplicaciones nuevas y tareas de alto rendimiento.
Otros requisitos de Windows 11
Aparte de TPM 2.0 y CPUs modernas, Windows 11 requiere:
- 4 GB de RAM como mínimo.
- 64 GB de almacenamiento libre.
- UEFI con Secure Boot activado.
- Tarjeta gráfica compatible con DirectX 12.
- Pantalla HD de 9” o superior con resolución mínima de 720p.
- Cuenta de Microsoft y conexión a Internet para configuraciones iniciales.
Si bien estos requisitos son menos restrictivos que el del procesador, conviene revisarlos para garantizar que el equipo funcionará correctamente tras la actualización.
Checklist de compatibilidad paso a paso
Para verificar si tu ordenador está listo para Windows 11, sigue este checklist:
- Comprobar TPM 2.0: entra en la consola de Windows ejecutando
tpm.msc. Si aparece “TPM 2.0 listo para usarse”, tu equipo cumple. - Verificar procesador: consulta el modelo exacto desde “Información del sistema” y compáralo con la lista oficial de CPUs compatibles publicada por Microsoft.
- Activar Secure Boot: accede a la BIOS/UEFI y habilita esta función de arranque seguro.
- Revisar RAM y almacenamiento: asegúrate de contar con al menos 4 GB de memoria y 64 GB libres.
- Usar la herramienta PC Health Check: Microsoft ofrece una utilidad gratuita que analiza la compatibilidad del equipo en pocos segundos.
Impacto en empresas y equipos antiguos
Para las empresas, este cambio representa un desafío mayor que para usuarios individuales. Muchas organizaciones mantienen un parque informático con equipos de más de cinco años, que en muchos casos no cumplen con el requisito de CPU. Reemplazar todos estos dispositivos implica un coste elevado y una planificación cuidadosa.
Además, seguir usando Windows 10 después del fin de soporte en octubre de 2025 aumenta los riesgos de ciberseguridad y puede generar problemas de cumplimiento normativo en sectores regulados.
Alternativas si tu PC no cumple con Windows 11
Si tu equipo no es compatible con Windows 11, existen varias opciones:
- Continuar con Windows 10 hasta 2025, pero con la obligación de migrar más adelante.
- Instalar Windows 11 de forma no oficial, aunque con limitaciones y sin garantía de actualizaciones.
- Migrar a Linux, una alternativa gratuita y segura para muchos entornos de trabajo.
- Usar escritorios virtuales en la nube, evitando la dependencia del hardware local.
- Renovar equipos, adoptando hardware moderno que cumpla con los requisitos y esté preparado para el futuro.
Cómo ayuda el alquiler de ordenadores en la transición
Una estrategia eficaz para empresas es optar por el alquiler de ordenadores. Este modelo permite disponer de equipos actualizados, compatibles con Windows 11 y listos para cumplir con TPM 2.0 y CPUs modernas, sin necesidad de una gran inversión inicial.
El alquiler ofrece beneficios como renovación tecnológica periódica, mantenimiento incluido y flexibilidad en la cantidad de equipos, lo que facilita una transición escalonada hacia Windows 11 sin comprometer la seguridad ni el presupuesto.
Conclusión
El requisito de TPM 2.0 y procesadores Intel de 8.ª generación en adelante para instalar Windows 11 es un punto clave en la estrategia de Microsoft para reforzar la seguridad y el rendimiento del sistema. Aunque supone un reto para usuarios y empresas con equipos antiguos, existen soluciones prácticas como la renovación de hardware, la adopción de alternativas o el alquiler de ordenadores. Prepararse con antelación es esencial para garantizar una transición sin riesgos y estar listos antes del fin de soporte de Windows 10 en 2025.






